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EL REGADÍO ESPAÑOL EN LA RED NATURA 2000

 Sr. D. Andrés del Campo García

Presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (FENACORE)

 

RESUMEN

Esta presentación tiene como objetivo principal, mostrar que la gestión del agua que se realiza en España, no sólo mantiene el estado medioambiental existente sino que potencia la compatibilidad y la sinergia de la agricultura de regadío con el mantenimiento de la biodiversidad, finalidad esta última recogida como objetivo esencial del Tratado Constitutivo de la Unión Europea.

En primer lugar, se definen los conceptos de Agricultura Sostenible y Desarrollo Sostenible, justificándose la necesidad del regadío y de su mejor manejo para conseguir la conservación, protección y mejora de la calidad del medio ambiente en el ámbito de la Unión Europea.

A continuación se enumeran algunas externalidades positivas que el regadío produce en el medio ambiente, ya que el agua es uno de los elementos principales que determinan la identidad de las distintas zonas españolas y motiva su biodiversidad, resaltando sus valores biológicos, estéticos y genéticos.

Finalmente, se especifican algunas conclusiones para corregir las deficiencias encontradas en la gestión actual del patrimonio que pudiera incluirse en la Red Natura 2000, así como de las zonas de regadío para su mejor adaptación al modelo de Agricultura Sostenible que todos deseamos.

 
PALABRAS CLAVE

Sostenible

Agua

Regadíos

Agricultura

Regantes

 

Es un hecho evidente que la agricultura de regadío se encuentra en proceso de revisión; la inclusión de un gran porcentaje de la superficie regable española en la Red Natura 2000, ha suscitado cierta inquietud entre los agricultores. Las nuevas demandas sociales están originando una reflexión generalizada para conseguir un desarrollo sostenible que mejore en calidad y diversifique los productos agrícolas, tratando de afectar, lo menos posible, a los recursos naturales -entre los que se encuentra el agua- y al medio ambiente.

Los objetivos de la Red Natura 2000 enfocados a conservar, proteger y mejorar la calidad del entorno natural y restaurar el medio ambiente con el fin de proteger y mejorar la calidad de vida, coinciden plenamente con la posición de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes, desde donde se insiste a los agricultores, para que todos estemos receptivos para recibir la formación e información necesaria que nos permita controlar cada día más los medios de producción, y así poder conseguir ese modelo de agricultura de la que podamos vivir (ser competitivos) y conservar lo mejor posible nuestro patrimonio -suelo y agua-, para que también pueda ser disfrutado y utilizado por nuestros descendientes.

En ninguna de las dos etapas que hasta la fecha han finalizado para la designación o clasificación de una Zona de Especial Conservación (Z.E.C.), se ha contado con la participación de los colectivos o personas afectadas. Y, por supuesto, no se les ha informado de los resultados que cada Comunidad Autónoma ha obtenido de la fase de evaluación de los hábitats de interés comunitario durante la primera etapa, ni tampoco se pudo participar en la lista propuesta por los países miembros a la Comisión Europea antes de que esta aprobara la Lista de Lugares de Importancia Comunitaria (L.I.C.), máxime cuando España propone aportar alrededor del 37,50% de la superficie total europea sometida a Red Natura 2000.

Actualmente se está llevando a cabo la tercera etapa de la Red Natura 2000, en la cual los Estados Miembros designarán los Lugares de Importancia Comunitaria, así como Zonas Especiales de Conservación (Z.E.C.), y establecerán las medidas necesarias para proteger y gestionar dichos lugares; por lo tanto se debería permitir la participación de los colectivos de agricultores, pues son éstos los principales interesados en la conservación del medio natural, ya que viven en “el medio natural” y “del medio natural”, y de la conservación de su explotación agraria dependerá el modus vivendi de sus descendientes.

 

 

Con la Red Natura 2000 se pretende que las áreas incorporadas sean lugares protegidos bajo un estatus especial de gestión, con limitaciones para su utilización o aprovechamiento agrícola. Ya la nueva Política Agraria Comunitaria (PAC), así como los acuerdos sobre libre comercio del GATT (Acuerdos General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), el 5º Programa de Acción Medioambiental de la UE, la Agenda 2000, y las actuales políticas agrarias, plantean de forma imperativa, y fundamentada con argumentos legales, la necesidad de utilizar unos métodos de producción que permitan el desarrollo necesario de la población, pero sin hipotecar a las generaciones futuras.

Conviene aclarar que frecuentemente se interpreta, de modo erróneo, que la protección del medio natural consiste en no desarrollar ninguna actividad, ignorándose el verdadero concepto de “Desarrollo Sostenible”, que enfoca el desarrollo como: “Aquel que satisfaga las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades ”. Esta definición nos impone dos condicionantes:

  1. Satisfacer las necesidades alimenticias de la generación actual.
  2. Utilizar unos medios de producción que sean poco agresivos con los recursos naturales.

Para cumplir la función socio-económica primordial, que es la producción de alimentos, la agricultura de este nuevo siglo, no sólo no puede conformarse con mantener los niveles de producción existentes, sino que deberá mejorar los niveles de productividad, pues de continuar con los niveles de productividad actuales, habrían de triplicarse las tierras dedicadas a la agricultura, en detrimento de selvas y bosques, lo que resultaría medioambientalmente inadmisible.

Según la ONU, en los últimos 15 años han desaparecido del mundo 200 millones de hectáreas arboladas (cuatro veces superior a la superficie de España), habiéndose restaurado tan sólo 20 millones; es decir, sólo se han plantado 10 árboles por cada 100 destruidos. Estadísticas más recientes -publicadas en el 2002- son concluyentes: entre 1990 y 2000 han desaparecido más de 140 millones de hectáreas de bosques, el consumo de agua potable aumenta a un ritmo de entre un 2 y 3 por ciento, mientras que las reservas disminuyen y 1.200 millones de personas no tienen acceso a ella.

Sin embargo, la situación de la agricultura se hace más difícil todavía, pues ha de producirse aún más y mejor para que esa producción pueda ser sostenible en el tiempo. Si bien, es cierto que el 90% de los nuevos regadíos deberán realizarse cerca de los centros de consumo actualmente deficitarios, es decir, en los países en desarrollo.

Para adaptar el modelo tradicional de agricultura "exclusivamente productivista" a este modelo más respetuoso con el medio natural, la solución no puede estar en producir menos, sino en manejar los medios de producción del modo mas controlado posible para conseguir que sus costos sean mínimos, y que además sean menos agresivos con el medio natural o ecocompatibles. Sin embargo, existe una enorme dependencia de la (I+D) para poder mejorar las explotaciones agrarias en competitividad y ecocompatibilidad, siendo estos los dos pilares básicos en los que se apoya el modelo de Agricultura Sostenible.

La situación de la agricultura se hace más difícil todavía, pues ha de producirse aún más y mejor para que esa producción pueda ser sostenible en el tiempo .

El objetivo prioritario de cualquier transformación que se realice en las zonas regables debe ser el desarrollo de un modelo de "Agricultura Sostenible", que permita, además, una mayor eficiencia en la utilización del agua. De esta forma, en el estatus especial de gestión que presentarán las áreas incorporadas a la Red Natura 2000 se debería promover el alcanzar la sostenibilidad agrícola, basada en dos principios fundamentales: "competitividad" (tener unos costes de producción que permitan al agricultor poder vivir con su familia de esta actividad) y "mínima agresión medioambiental" (donde incide el buen manejo de los medios de producción, y la disponibilidad de los adecuados).

La estricta legislación específica para las zonas incorporadas a la Red Natura 2000, dificulta cualquier actuación hidráulica; como construcción o recrecimiento de presas, modernización de regadíos, etc. y en general actuaciones derivadas del Plan Nacional de Regadíos (PNR) y del Plan Hidrológico Nacional (PHN) que son tan necesarias para nuestro país.

En el caso concreto del regadío, en España, es un factor de vertebración del territorio y nunca debe ser contemplado desde un punto de vista político, ni tampoco desde una óptica puramente productivista. Su impacto ambiental, aunque tenga algunos efectos negativos sobre el medio -como cualquier actuación humana-, tiene muchos e importantes efectos positivos:

  • Satisface las necesidades alimenticias de la población, manteniendo la seguridad alimentaria del país.
  • Combate la creciente desertificación.
  • Crea y mantiene hábitats (objetivo principal de la Red Natura 2000).
  • Produce una diversificación en las tendencias productivas (mayor biodiversidad).
  • Sus efectos pueden contribuir al bienestar de la población, al mantenimiento del empleo agrario, del bienestar animal, e incluso a la descontaminación del planeta.
  • Los cultivos son consumidores del CO 2 atmosférico, produciendo un efecto positivo sobre la capa de ozono.
  • Resulta vital para el asentamiento de la población en el medio rural, y así evitar la despoblación hacia los núcleos de población, generalmente superpoblados.

Si las normas que afecten a las áreas incorporadas en la Red Natura 2000 fuesen demasiado estrictas, se podría producir un efecto perverso, pues, por un excesivo celo en la conservación medioambiental, se origina un deterioro en el medio ambiente (abandono del territorio y desorden poblacional) de imprevisibles consecuencias para los ecosistemas del medio rural.

En definitiva, este éxodo se traduce en una ocupación del espacio abandonado -no deseada y perniciosa- por las antropizaciones contaminantes que no originan más que la destrucción de la naturaleza.

Y, como resumen de lo expuesto, quiero destacar algunas conclusiones respecto a las medidas que pueden contribuir a lograr el desarrollo sostenible, más concretamente el mantenimiento de la biodiversidad pretendido por la Red Natura:

  1. El regadío puede ser muy compatible con el medio ambiente, y es además muy necesario para su desarrollo, conservación y protección.
  2. El regante es el principal interesado en la conservación del medio natural, pues vive “en el medio” y “del medio natural”, constituyendo este el patrimonio de sus herederos. Necesita formación e información para que sus actuaciones agrarias sean lo menos agresivas al medio.
  3. Es imprescindible que exista mayor transparencia y comunicación entre las Administraciones y los administrados a la hora de seleccionar áreas y legislar sobre la Red Natura 2000. Esa transparencia, de la que tanto se presume en Bruselas, ha de llevarse a cabo en la Red Natura 2000, de modo que las medidas y las decisiones que se han tomado y se vayan a adoptar en el futuro permitan una participación activa de los representantes de los colectivos y/o personas afectadas, de la misma forma que es necesario un proceso de consulta pública, hasta ahora inexistente.

 Madrid, 7 de Octubre de 2003.

 

BIBLIOGRAFÍA

•  DEL CAMPO GARCÍA, A. 2003. El uso del agua para regadío en los países del Arco Mediterráneo. Retos del Desarrollo Sostenible. 3º Foro Mundial del Agua. Kyoto (Japón), Marzo de 2003.

•  DEL CAMPO GARCÍA, A. 2002. El Regadío Sostenible, clave para el Desarrollo Rural y el Ordenamiento Poblacional. (VI Congreso Nacional del Medio Ambiente). Madrid, Nov. 2002.

•  DEL CAMPO GARCÍA, A. 1998. Posibles Impactos Económicos y Sociales de la aplicación de la directiva marco comunitaria en política de aguas, sobre el Regadío Español. Centro de Estudios Hidrográficos (CEDEX). (Jornada sobre El Regadío Español y sus Perspectivas a Corto Plazo). Madrid, Diciembre de 1998.

•  MINISTERIO DE AGRICULTURA PESCA Y ALIMENTACIÓN. 2000. “Plan Nacional de Regadíos, Actuaciones al Horizonte 2.008”. Secretaría General de Agricultura y Alimentación. Dirección general de Desarrollo Rural. Borrador no definitivo de 2000.

•  MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE. 2000. “Libro Blanco del Agua en España”. Secretaría de Estado de Aguas y Costas, Dirección General de Obras Hidráulicas. MIMAM. Madrid, 2000.

•  MINISTERIO DE AGRICULTURA PESCA Y ALIMENTACIÓN. Secretaría General de Agricultura y Alimentación Dirección General de Desarrollo Rural. Red Natura 2000.

•  BERBEL, J, GOMEZ, M, LOPEZ M.J, 2002. “Externalidades Positivas del Regadío” (Cursos sobre Aspectos Medioambientales del Regadío) Madrid, Noviembre 2002.

 

 

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